Metal. Hilo. Plástico. Un editorial de moda con estética industrial que transforma el espacio en un lienzo de caos visual.
Una red visual, una estética al límite. Este proyecto editorial explora la tensión a través de una puesta en escena cruda y experimental.
El foco de la sesión no está solo en la indumentaria, sino en la interacción de la modelo con el entorno. El concepto visual se construye a partir de la idea de la atadura y el caos: hilos rojos que se enredan por el set, plástico que envuelve el cuerpo y detalles metálicos que actúan como armadura.
Técnicamente, el uso de un esquema de luz dura y directa busca acentuar el dramatismo del maquillaje, proyectar sombras densas y resaltar la crudeza de los materiales. El tratamiento final del color y el grano analógico unifican la serie, transformando un fondo blanco de estudio en un espacio denso y claustrofóbico. Más que un catálogo, es un ejercicio de estilismo y composición donde la moda se vuelve agresiva y táctil.