Entrevista 00: las preguntas que hago, respondidas por mí
Antes de entrevistar a nadie, me pareció justo pasar por las mismas diez preguntas. Así se ve cómo funciona esta sección y qué tipo de conversación busco.


Esta sección va a ser de otras personas: gente que hace fotos, vídeos, cocina, diseño o cualquier cosa que merezca mirarse despacio. Pero me pareció raro pedir a alguien que responda a diez preguntas sin haberlas respondido yo. Aquí van, sin editar más de lo que editaría las de cualquier invitado.
¿Qué haces y cómo lo explicarías a alguien que no ha visto tu trabajo?
Hago foto y vídeo para marcas y negocios, sobre todo en Madrid. Si tienes un bar, una tienda, una clínica o un producto, yo decido cómo se ve, lo produzco y te lo entrego listo para publicar en cada formato. La parte que menos se ve es la primera: decidir qué imagen hace falta y por qué, antes de encender nada.
¿Cuál fue la primera imagen tuya de la que te sentiste orgulloso?
Una cazoleta de cerámica sobre fondo negro, con un borde de luz azul. No tenía nada más: ni fondo, ni atrezo, ni texto. Fue la primera vez que entendí que quitar cosas era una forma de decidir. Sigue en la web, en la guía de luz para productos.
¿Qué miras antes de disparar o de grabar?
Dónde está la luz y hacia dónde va. Antes que el encuadre, antes que el objeto. Si la luz viene de frente, todo es plano y no hay nada que hacer. Si viene de lado o de atrás, ya hay foto, solo hay que colocarse.
Lo segundo que miro es el hueco: el espacio vacío alrededor de lo que voy a fotografiar. Si el hueco está bien, el objeto se coloca solo.
La luz: ¿la buscas, la esperas o la construyes?
Las tres, según el trabajo. En un local la busco: apago la mitad de las luces y me quedo con la que tiene dirección. En exteriores la espero: la hora del día es la decisión más barata y la que más cambia una foto. En estudio la construyo, con una sola luz casi siempre, porque una luz bien puesta dice más que tres.
La luz no la busco ni la espero: la decido. Aunque la decisión sea a qué hora ir.
¿Qué te ha costado más aprender y cómo lo aprendiste?
A no llenar. Durante años puse una segunda luz, un segundo producto, un texto encima. Aprendí mirando el cine de Hirokazu Kore-eda y el diseño editorial japonés: mucho aire, un solo color, y tiempo. Y aprendí en los encargos, viendo que las fotos que mejor funcionaban en Instagram eran las que tenían una sola cosa que mirar.
¿Qué error ves repetirse en las fotos y los vídeos de los negocios que te siguen?
La luz de trabajar. Todos los focos del techo encendidos para hacer la foto. El local queda plano y parece vacío aunque esté lleno. Lo he escrito con detalle en esta nota, porque es el error más común y el más fácil de corregir: se corrige con el interruptor.
¿Qué herramienta usas más de lo que la gente cree y cuál menos?
Más de lo que la gente cree: un cartón negro. Sirve para quitar luz, que es la mitad del trabajo. Menos de lo que la gente cree: el retoque. Si la luz está bien decidida, en postproducción ajusto color y poco más. Un tratamiento de color que tenga que salvar una foto es una foto mal iluminada.
¿Cómo decides qué publicar y qué se queda en el disco duro?
Publico lo que enseña algo. Una foto de un cóctel bonita pero que no explica nada se queda en el disco. Una foto que enseña por qué media foto a oscuras funciona, sale, aunque técnicamente sea peor. Desde que llevo esta revista y las series de Instagram, esa es la pregunta: ¿alguien aprende algo mirando esto?
¿Con quién te gustaría trabajar y por qué?
Con negocios pequeños que hacen bien una cosa y no saben enseñarla. Una tienda de cerámica, un bar con una carta corta, una clínica con un espacio cuidado. Ahí es donde una buena imagen cambia más cosas. Y con gente que mira bien, de cualquier oficio: por eso existen estas entrevistas.
¿Qué le dirías a alguien que hoy empieza con un móvil y ninguna luz?
Que ya tiene todo lo que necesita. Limpia la lente, bloquea la exposición, ponte con la ventana de lado y apaga la mitad de las luces. Con eso, el móvil graba mejor de lo que crees. Lo tengo escrito en cinco ajustes. Lo que no da el móvil es el criterio, y eso se aprende mirando despacio, no comprando.
Cinco rápidas
- Una película. Nadie sabe, de Kore-eda.
- Un fotógrafo. Rinko Kawauchi, por la luz de las cosas pequeñas.
- Una hora del día. Los veinte minutos después de la puesta de sol.
- Un objetivo. Un 50 mm luminoso. Con eso hice casi toda la web.
- Una palabra que odies en un brief. Viral.
Dónde seguirme
En Instagram soy @maxwellideas, donde publico las series de luz y formatos. Y si haces algo que merece mirarse despacio, escríbeme: la siguiente entrevista puede ser la tuya.